La traducción de lenguas minoritarias: catalán, euskera y gallego.

La traducción de lenguas minoritarias como el catalán, euskera o gallego, por mencionar algunas de las cercanas, siempre tiene una dimensión sociolingüística que propicia la reflexión.

En un contexto como el actual donde prima lo rentable, lo útil y lo inmediato el darwinismo lingüístico se hace fuerte en el inconsciente general. Que las lenguas más útiles para el comercio, las relaciones internacionales y la geopolítica conquisten territorios a costa de las pequeñas se asume, desde este punto de vista, como una consecuencia inevitable. El patrimonio cultural que suponen se supedita a la productividad que de ellas se pueda extraer y al final, las traducciones que se hacen, tienen muchas veces más que ver con razones políticas e institucionales que con el verdadero reconocimiento de su necesidad como vehículos de comunicación.

Las razones políticas de las que hablamos, aunque sea inevitable, deberían trascender las cuestiones identitarias, o al menos no quedarse ahí. Durante nuestras estancias en África hemos podido comprobar cómo sin una voluntad real de preservar idiomas complejos y seculares, que representan a partes importantes de la población, estos acaban diluyéndose en el desprestigio, el analfabetismo y la falta de sitio entre las lenguas hegemónicas del mundo. Da la sensación de que tanto aquí como allí y en otros muchos sitios hace falta mucha pedagogía para que la gente sepa apreciar la creatividad y maravilla que supone un lenguaje de comunicación por sí mismo.

Cuando traduces, tanto como cuando aprendes un idioma, es constante la aparición de estructuras y modos de explicar una realidad que te hacen pensar durante un rato y con los que puedes evocar esos procesos de creación inconsciente: Un grupo de personas que en función de su manera de vivir e interpretar su entorno, sus herencias culturales y su bagaje histórico genera una manera de contarse algo de una determinada manera.

Puede que nosotros seamos especialmente sensibles a estas cuestiones y nos pongamos un poco romanceros a la hora de hablar de traducción o lingüística, pero lo cierto es que hay infinidad de curiosidades en todas las lenguas -incluso en las auxiliares, los idiomas planificados o creados, las lenguas de signos o señas, o los informáticos- que llaman la atención de cualquiera.

Peculiaridades de estas lenguas minoritarias.

Traducción lenguas minoritarias_catalán_euskera_gallego

 

No pretendo hacer una relación exhaustiva, pero por mencionar algunas curiosidades me resulta muy interesante, por ejemplo, la ergatividad del euskera. Así dicho sueña a ladrillo filológico, pero explicado sin muchas vueltas, significa que en este idioma el sujeto lleva una marca en función de si el verbo es transitivo o no. Es decir, si el verbo acciona o no sobre un objeto: por ejemplo, cuando cantas, cantas “algo”, una canción: niK abestia kantatzen dut; y cuando vas no “vas” nada: Ni noa. También me ha llamado siempre la atención del catalán el pretérito perifrástico (vaig cantar, por ejemplo) que se usa en muchos sitios con la misma función que el pretérito perfecto simple (cantí) y que, de primeras, a los castellano hablantes les suena a futuro próximo (voy a cantar). O el actual abandono de las formas verbales compuestas en el gallego (esta mañá foi a Lugo) que ha acabado permeando en su manera de expresarse en castellano.

Todas estas peculiaridades manifiestan una riqueza creativa que ya vale la pena por sí sola. Por eso, cuando traducimos de estas lenguas minoritarias, sabemos que en muchos casos estamos cumpliendo cupos, pero que en muchos otros estamos dando continuidad a una herramienta de expresión que ha llegado hasta nosotros con toda su grandeza y complejidad y así la tratamos.

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